APOLLO XIII

Apollo 13 - XXX años
Ing. Rafael Chávez Rangel
Secretario Cultural - Web Master
Sociedad Astronómica del Planetario Alfa
Monterrey, México
Tripulación: James A. Lovell, Jr., John L. Swigert, Jr., Fred W. Haise, Jr.
Modulo de comando: Odisea
Modulo lunar: Acuario
Objetivos de la misión
El Apolo 13 alunizaría en la región Fra Mauro. Una explosión a bordo de la nave
en su camino a la Luna obligó a la tripulación a abortar la misión navegando alrededor de la Luna sin lograr su cometido de
llevar al 5º y 6º seres
humanos a la superficie Lunar. Al Apolo 14 se le reasignó la tarea que realizaría el
Apolo 13.
Lanzamiento:
Sábado 11 de Abril de 1970 a las 13:13 tiempo del centro de México (UTC – 6 )
. A los cinco minutos de vuelo los astronautas sintieron una vibración. El motor central de la segunda etapa se apagó dos minutos
antes de lo programado, esto causó que los cuatro cohetes restantes siguieran encendidos por
un período de nueve segundos más que lo planeado para poner al Apolo 13 en órbita.
Días antes de la misión, el piloto de respaldo del modulo lunar Charlie Duke inadvertidamente contagió a la tripulación con sarampión. El piloto del
modulo de comando Ken Mattingly, resultó no ser inmune y fue reemplazado por el
piloto de respaldo John Swigert.
Pruebas en tierra antes del lanzamiento, indicaron la posibilidad de que existiera un pobre aislamiento en el altamente crítico tanque de helio
de la etapa de descenso del módulo lunar, así que el plan de vuelo se modificó
para poder instalar dicha nave con tres horas en anticipación en el cohete de manera
de poder obtener lecturas adicionales en la presión.
El tanque de oxígeno No. 2, número de serie 10024X-TA0009 había sido previamente
instalado en el modulo de servicio del Apolo 10, pero fue removido para una modificación (y resultó dañado en el proceso de remoción) El tanque fue
reparado y probado en la fabrica y se instaló en el modulo de comando del Apolo
13, donde se probó durante las pruebas de conteo y demostración en el Centro Espacial
Kennedy desde el 16 de Marzo de 1970. De los dos tanques el No. 1 se comportaba normalmente se esperaba, pero el No. 2 tenía problemas para evaporar el
oxígeno líquido con el que se realizaban las pruebas. Después de que se levantaron los
reportes correspondientes y se estudió el problema, se resolvió que se calentaría el interior del tanque 2 con una serie de resistencias
eléctricas calentadoras que cada tanque tenía en su interior para evaporar el oxígeno
remanente. La técnica funcionó pero le tomó ocho horas a 65 volts de
corriente directa para disipar el oxígeno. El hacerle modificaciones para hacer
mejoras en el diseño y poderlo quitar y poner en forma mas eficiente y accesible
dañó severamente los elementos calefactores internos de dicho tanque.
En el trayecto a la Luna y pasadas 55 horas y 46 minutos, la tripulación terminó
una transmisión de TV en vivo que duró 49 minutos que mostraba la comodidad con
la que se podía vivir en el espacio. Nueve minutos de haber terminado dicha transmisión el tanque No. 2 explotó causando en consecuencia que el
tanque No. 1 fallara. Los módulos que proporcionan normalmente electricidad, agua,
oxígeno y luz fallaron mientras los astronautas se encontraban a 320,000 kilómetros de
distancia de la Tierra.
El astronauta John Swigert después de observar una luz de advertencia acompañada
de un “bang” fue quien exclamó la tristemente famosa frase “Houston, tenemos un
problema aquí”. La hora: 21:08 horas del 13 de abril. (¿Casualidad?)
Una gran cantidad de luces de advertencia de encendieron en serie indicando la pérdida de dos de las tres fuentes generadoras de energía. Las lecturas
de los instrumentos señalaban que un tanque de oxígeno estaba completamente vacío y que
el segundo estaba se estaba vaciando. Trece minutos después de la
explosión Lovell observó a través de la ventana de la escotilla que algo estaba
escapando de alguna parte de la nave, evidencia segura de una potencial catástrofe. Era el
vital oxígeno que estaba escapando rápidamente al espacio vacío. Los astronautas
utilizaron al modulo Lunar como “bote salvavidas”.
El modulo lunar estaba diseñado para un período de 45 horas para albergar a dos
astronautas. Se necesitaban 90 horas para tres astronautas. El oxígeno no era un
problema, con los tanques del modulo lunar y de los trajes que se utilizarían en
la caminata lunar seria mas que suficiente, además del oxígeno de las botellas
de emergencia para el amarizaje.
El verdadero problema era la energía. Las baterías del modulo lunar no eran lo
suficientemente poderosas para proveer la energía requerida. Esa fue una de las
tareas principales de los ingenieros para poder energizar ambas naves ahorrando energía al apagar todos los sistemas eléctricos que no fueran críticos,
reduciendo el consumo a un quinto (1/5) de lo normal (80% menos), dando como resultado que al momento de la reentrada de los astronautas a la
atmósfera terrestre conservaran como medida se seguridad un 20% de la energía total
disponible.
El agua era el otro problema importante, se estimaba que se quedarían sin agua cinco horas antes de la reentrada a la Tierra. Gracias a los datos
obtenidos del Apolo 11 (cuyo modulo lunar no se envió a que se impactara en la Luna)
que mostraban que los mecanismos podrían seguir funcionando en el espacio por un período adicional de 7 u ocho horas sin agua para su enfriamiento. De esta
manera la tripulación conservó agua.
Así mismo racionaron el suministro personal a seis onzas diarias (un poco mas de
la mitad de capacidad de un biberón de un bebé), además de jugos de frutas que
llevaban. La tripulación se deshidrató y perdieron peso: Lovell perdió 7 kilos y
entre los tres un total de 16 kilos, casi un 50% más que cualquier tripulación anterior.
La remoción del Dióxido de Carbono fue otra tarea importante. Los recipientes que contienen Hidróxido de Lítio, material químico que remueve el
Bióxido de Carbono de la cabina son de forma cuadrada en el módulo de comando y
redonda (como un queso grande) en el módulo Lunar, de esta manera no se podían
utilizar o intercambiar entre las naves. Aunado a esto recordemos que el modulo lunar
estaba diseñado para mantener dos personas por dos días y se le estaba requiriendo para mantener con vida a tres personas por cuatro días. Un
día y medio después del incidente, las luces de advertencia del nivel de contaminación por CO2 avisaron que se estaba llegando a niveles peligrosos. Desde
tierra los ingenieros idearon y dieron a entender a los astronautas la forma de adaptar
dichos recipientes con bolsas de plástico, cartoncillos, cinta adhesiva y demás
material que llevaban a bordo.

Otro de los problemas críticos era el realizar un encendido de motores en el lado de la Luna donde no se puede comunicar la nave con la Tierra y
viceversa obviamente por estar la Luna de por medio e impedir la transmisión de
radio. Dicho encendido de motores era para que la nave aumentara su velocidad y saliera
de orbita lunar y se enfilara con la suficiente velocidad hacia la Tierra. Normalmente dicha labor la realiza el módulo de comando cuando ya los
astronautas han regresado de su exploración en la superficie lunar.
Siendo esta labor un punto de suma importancia y que tendría que ser realizada con extrema exactitud, se tenía el temor que existiera alguna falla que
como consecuencia hiciera que los tripulantes perdieran la trayectoria correcta y
nunca regresaran a la Tierra, esto es, que se quedaran vagando por el sistema
solar.
El viaje se caracterizó por ser altamente incómodo en conjunto con la falta de
agua y alimentos. El dormir era prácticamente imposible debido al frío, que como
consecuencia del apagado de los sistemas eléctricos, la nave perdió una importante fuente de calor. La temperatura bajó hasta los 3 grados
centígrados y se formó condensación en todo el interior de la nave.
Uno de los mayores logros del Centro de Control de la Misión, fue el rápido desarrollo de procedimientos para re-energizar al módulo de comando
después de haber estado desactivado y a temperaturas muy bajas y reaccionar favorablemente.
Los controladores de vuelo normalmente documentan toda la información en
tres meses, pero en esta ocasión lo hicieron en tres días. Las paredes, piso, techo,
instrumentos, arneses, cables, paneles de instrumentos (por la parte trasera también), prácticamente todo el interior, estaban cubiertas con gotas
semi-congeladas de agua. De esta manera cabía la gran posibilidad de que hubiera
un corto circuito al momento de energizar la nave, pero no sucedió tal gracias a
las medidas de seguridad que fueron implementadas después del incendio del Apolo-1 en enero de 1967.
Las gotas de agua, al ir desacelerando en la atmósfera, caían e hicieron sentir
algo único a los astronautas... el que “lloviera” dentro del módulo de comando.
Faltando cuatro horas para el aterrizaje, la tripulación abandonó el
modulo lunar; el centro de control insistió en no abandonarlo hasta entonces ante el
temor que existiera algún daño causado al modulo de comando por el intenso frío
al no estar protegido por sus paneles calefactores. Al separarse la cápsula de
reingreso del modulo de comando y todavía acoplada la cápsula al modulo lunar,
se pudo apreciar y fotografiar en el modulo de comando el lugar donde debería estar el panel faltante y la zona dañada por la explosión que afectó
cables, conductos, sensores, tubería, etc. Tres horas mas tarde, la tripulación
amarizó
perfectamente en el Océano Pacífico cerca de Samoa, el 17 de Abril de 1970.
Después de una intensa investigación, el comité que se formó para ello, identificó la causa de lo explosión. En 1965 el modulo de
comando había
sufrido varias modificaciones para su mejoramiento, las cuales incluían el elevar el
voltaje permisible de los calefactores en los tanques de oxígeno de 28 a 65 volts de corriente directa. Desafortunadamente los termostatos
interruptores de dichos calefactores no fueron modificados para adaptarse al aumento de
voltaje. Durante la prueba final en la plataforma de lanzamiento, los calefactores
estuvieron encendidos durante un largo período de tiempo; Esto sometió
al cableado adyacente a los calefactores a muy altas temperaturas (aprox. 500 grados centígrados) provocando un severo degradado en aislamiento de
teflón. Los termostatos empezaron a operar mientras eran alimentados con 65 volts y
quizás se soldaron por el voltaje y la temperatura quedando en corto circuito
provocando que resultara dañado después de el sobrecalentamiento sufrido por espacio de ocho horas y creando una bomba en potencia la siguiente vez
que fuera llenado con oxígeno.
Esa bomba explotó el 13 de Abril de 1970, a 320,000 kilómetros de la Tierra
Ing. Rafael Chávez Rangel
Secretario Cultural - Web Master
Sociedad Astronómica del Planetario Alfa
Monterrey, México
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