Este compositor alemán nació
en Bonn, su padre quiso utilizarlo como niño prodigio,
pero no dio el resultado que esperaba. Un primer maestro Christian
Neefe le dio a conocer a Bach, Haydn y Mozart. En 1782 BEETHOVEN
podía reemplazar a su maestro en el órgano. En 1789
entró en la universidad y cuando Haydn paso por Bonn le
mostró algunas composiciones suyas. Tres años después
fue a Viena para trabajar con Haydn cuyas enseñanzas fueron
completadas por Albrechtsberger (contrapunto) y Salieri (escritura
vocal).
La aristocracia vienesa apreció a BEETHOVEN
como virtuoso del piano y compositor de música de cámara;
vivió casi siempre en Viena. Su carácter orgulloso
e independiente le hacia vivir replegado en si mismo; su misantropía
aumento con la aparición de una sordera progresiva.
En 1802 escribió el Testamento de Heiligenstadt,
en el que se ponen de manifiesto su desesperación y pesimismo.
El archiduque Rodolfo discípulo suyo y los príncipes
Lobkowitz y Kinsky le ofrecieron una pensión de 4000 florines
anuales para que no abandonara Viena. Pero en 1811 la bancarrota
que siguió a las guerras napoleónicas disminuyó
sensiblemente el valor de la renta. La penuria económica,
las preocupaciones de su familia, la sordera total y una salud
precaria ensombrecieron sus últimos años.
Dos rasgos fundamentales caracterizan la vida
y la obra de BEETHOVEN: libertad y soledad. Para lograr la primera
tuvo que ser revolucionario; para no perecer en la segunda, tuvo
que amar. Cuatro aspectos principales marcan el arduo camino que
conduce a su alma inmensa: las obras, las cartas, los cuadernos
de conversación, documento conmovedor escritas entre 1816
y 1827, el año de su muerte, por medio de los cuales el
artista sordo se mantuvo penosamente en contacto con el mundo
y otro documento, finalmente no menos emocionante: el diario íntimo.
Murió en Viena el 26 de marzo de 1827.
Su entierro fue seguido por una inmensa muchedumbre y Grillparzer,
el primer poeta austriaco de su tiempo, pronunció la oración
fúnebre.
BEETHOVEN pasó por varias etapas en
su labor creadora, se establecen generalmente tres. Las obras
de la primera etapa dejan sentir la influencia de Haydn y Mozart
y en ellas tiene gran importancia el piano. La segunda etapa se
caracteriza por la búsqueda instrumental y orquestal. En
el tercer período, el más incomprendido de su tiempo
BEETHOVEN recobra la libertad de la suite.
BEETHOVEN escribió música instrumental,
vocal y para el teatro con notable predominio de la primera. Cabe
citar las siguientes más importantes obras:
nueve sinfonías, siendo la novena la
también llamada coral que en su último movimiento
cuatro solistas y coro mixto cantan el texto de la Oda a la Alegría
de Schiller (1823); cinco conciertos para piano y orquesta; un
concierto para violín y orquesta; 32 sonatas para piano;
10 sonatas para violín y piano; 5 tríos para piano,
violín y violonchelo; 16 cuartetos de cuerda; Missa Solemnis
con coro y orquesta; lieder; la opera Fidelio con las tres oberturas
de Leonora; las oberturas Egmont y Coroliano y otras muchas obras,
hasta un total aproximado de 260.
Esta es solo una breve semblanza de un rebelde
solitario atormentado por su terrible tragedia, admiramos su gigantesco
esfuerzo, su titánica energía, su voluntad inquebrantable,
su temperamento que en búsqueda eterna creó sus
propias leyes vitales y artísticas.
ARQ. PEDRO KLEINBURG
La
historia nos relata las diferentes formas de manifestación
artística que el hombre ha llevado a cabo. La música
es quizá una de las que más ha cultivado, habiendo
varios géneros de ella. Dentro del género de música
clásica encontramos a fines del Siglo XVIII y principios
del Siglo XIX una de las personalidades más relevantes
innovadoras y geniales que la historia del arte musical registra.
Me refiero al gran LUDWIG VAN BEETHOVEN.