El mundo
que nos rodea está lleno de objetos físicamente
determinados. Objetos que podemos evaluar en función de
sus dimensiones. Generalmente estas tradicionales medidas que
conocemos como : largo, ancho y alto ; son las que en
número de tres nos informan de la dimensión de un
objeto. Ahora, en pleno siglo XX y de acuerdo a nuevas teorías,
de la relatividad entre otras, ha surgido una cuarta dimensión
y ésta es : el TIEMPO, entendiendo por tiempo la duración
de las cosas sujetas a cambio, siendo ésta una de las tantas
acepciones del vocablo. Curiosamente, en filosofía, Aristóteles
definió el TIEMPO como "el número del movimiento
según un antes y un después".
¿ De que nos valemos hoy en día
para medir el tiempo a nivel doméstico ? ; nos
valemos del RELOJ y he aquí una breve historia de la medición
del tiempo, del RELOJ.
El hombre primitivo obtenía toda la información que necesitaba sobre el tiempo de los ciclos naturales, del día y de la noche, verano e invierno. La experiencia le decía cuando debía de sembrar y cuando recoger las cosechas. Las antiguas civilizaciones de Mesopotamia y Egipto necesitaban una medida más exacta del tiempo, porque los sacerdotes debían preveer acontecimientos como eclipses y crecidas de los ríos. Los astrónomos de Babilonia fueron los primeros en dividir el día en 24 horas iguales, hacia el año 3000 antes de nuestra era. Los sacerdotes babilónicos dividieron las horas en 60 minutos.
Los egipcios dividieron el día de forma diferente. Hacia el año 2150 a de J.C.habían fraccionado el día y la noche en 12 horas cada uno. Desde la salida del sol hasta el ocaso transcurrían 12 horas cuya duración o largo variaba según el tiempo de luz solar que tiene cada estación del año.
Cuando en el siglo XIII se construyeron en Europa los primeros relojes mecánicos, el método que se adoptó fue el de los babilonios o sea : divisiones regulares a lo largo de las 24 horas.
Los primeros relojes mecánicos se hicieron
para hacer sonar las campanas cada hora, más que para indicar
la hora en una carátula. Se construyeron para que los monjes
supieran cuando debían iniciar sus prácticas piadosas.
Estos relojes monásticos se encontraban en el interior
de las iglesias ; el ejemplo más antiguo conocido
se instaló en la iglesia de San Eustorgio de Milán
en 1309.
Hacia 1344 había un reloj público
en el Palacio Carrace de Padua, en Italia, que podía ser
visto por los transeuntes. Este reloj y otros semejantes, introdujeron
un elemento nuevo en la vida diaria del hombre : el concepto
del TIEMPO. El reloj le indicaba cuando levantarse, cuando acudir
al trabajo o volver a casa y cuanto tiempo debía trabajar.
Cuando se inventó el reloj portátil, en los primeros
años del Siglo XV, se pudo organizar mejor el tiempo y
fue en las cortes reales el juguete más nuevo y caro. Príncipes
y nobles se deleitaban organizando su día con él
El reloj fue el primer mecanismo complicado
que entró en los hogares, pero siguió siendo un
costoso símbolo de prestigio hasta el Siglo XIX, en que
las técnicas de fabricación en serie lo abarataron.
A mediados del Siglo XVIII , la navegación oceánica se controlaba todavía por cálculos basados en la posición del Sol, la Luna y las estrellas, como en tiempos de Colón, 250 años antes. Los astros indicaban la latitud de un barco o sea su posición al norte o al sur del Ecuador, con relativa precisión. Pero la longitud, que es la posición al este o al oeste, se calculaba por el tiempo transcurrido desde que el barco salía de puerto y se media con relojes de arena.
Este método tan impreciso provocaba inevitables errores de navegación, pues cada minuto de error podía desviar el barco hasta 15 millas de su rumbo.
Con el perfeccionamiento de relojes que marcaban la hora exacta, se pudieron programar con precisión las largas travesías por mar, lo que impulsó la realización de mapas detallados de los océanos. En las fábricas, las largas horas y las tareas monótonas dieron al reloj un nuevo sentido entre las clases trabajadoras.
Un factor que contribuye al régimen
de vida actual, es el reloj digital que indica la hora con caracteres
numéricos, es éste el tipo de reloj que impera hoy
en día.
Bien amigos, sabemos que existe el TIEMPO y
éste puede medirse. El TIEMPO tiene un valor supremo y
su transcurrir es implacable. Tratemos de aprovecharlo y emplearlo
de una manera óptima. Tratemos de que esta cuarta dimensión
nos de una estatura superada y que nuestro reloj pueda sonar siempre
acordes armoniosos. No olvidemos aquella frase del poeta :
"Sabia virtud de conocer el tiempo"
Para comentarios, deja correo
a: xe1rae@supernet.com.mx