Capítulo VI


DISOLUCION

Si eres hombre corrido y poco asustadizo, conocedor de las miserias humanas y amante de la verdad, aunque ésta amargue, éntrate sin miedo por las páginas siguientes de este libro; que no encontrarás en ellas nada que te sea desconocido o que te haga molesto. Más si eres alma pía y asombradiza; si de la desnudez de la verdad te escandaliza o hiere tu amor propio su rudeza, detente entonces y no pases adelante sin escuchar primero lo que debo decirte.

Por que temo mucho, lector amigo, que de ser esto así y si no te mueven mis razones, te esperare más de un sobresalto entre las páginas de este libro. Yo dejaré correr en él la pluma con entera independencia y si por acaso te maravilla que siendo yo quien soy me entre con tanta frescura por terrenos tan peligrosos, has de tener en cuenta que, aunque historicista parezcon, soy sólo un misionero, y así como predicada un fraile en cualquiera plaza pública con sus rudas verdades, así también armo mi tinglado con estas páginas, y desde aquí predico verdades claras y necesarias.

Y con esto, lector pío y candoroso, te dejo en paz, y libre quedas par entrarte si te place, por las páginas, porque si mis razones no te han convencido como deseo, es fácil que la curiosidad te impulse contra lo que yo pretendo.

Quédate, pues, con Dios, y El te bendiga.

Fray Luis.


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