Capítulo VII


El 30 de Noviembre de 1983, se exhorta a los miembros del RCS a que se lleve efecto las elecciones para la nueva Mesa Directiva de 1984 y de acuerdo con el escrutinio fue:

Presidente Enrique Ochoa XE1EOM

Vicepresidente Javier Lorenzo V. XE1JLV

Secretario Luis Guillem XE1DSB

Tesorero Albino García XE1BW

1 Vocal Andrés Orvañanos XE1AOS

2 Vocal Arturo Abaunza XE1MAD

Director Técnico Armando Rangel XE1ARO

Siempre se ha perseguido, de acuerdo con nuestros estatutos, que para ser socio con derecho a voto, era propósito que vivieran en el área de Ciudad Satélite, Edo. de México, puesto que su existencia como sede se hacía necesario por su cercanía para un mejor desarrollo de nuestras actividades.

Dada la naturaleza orientadora de nuestros estatutos, algunos socios manifestaron su inconformidad pidiéndose que se sometiera a un debate para ser modificado el contexto del voto, y que se les concedieran esos mismos privilegios a los residentes del Distrito Federal, llamados cooperadores.

Fue así, como en el salón de sesiones del 25 de abril de 1984 y como punto principal en la orden del día, se exhortó que con razones, la asamblea tomará decisiones definitivas sobre este contenido del Artículo Décimo Sexto, inciso b. de nuestros estatutos, donde la asamblea determinó por mayoría de votos, de no modificar ni revisar nuestro molde legal por lo que restaba del año.

Esto trajo por consecuencia algunos resentimientos entre las minoría que habían fincado sus esperanzas en poder lograr el voto, provocando a raíz de aquel fallo a sembrar rumores de formar entre los disidentes del RCS, otro club y así poder germinar sus inquietudes.

Pocos días después, recibimos una invitación para que asistiéramos Javier Lorenzo y yo, a una reunión que se iba efectuar en una cafetería por un grupo de socios del radio club, y que estimaban importante que estuviéramos presentes.

Lo que ahí se trato, era hacernos saber de que estaban en pleno desacuerdo con nuestro Presidente Enrique Ochoa, por haber permitido a subvencionar una campaña desenfrenada y difamadora en contra de los socios fundadores, al grado de llamarles borregos. De haber permitido que se usará nuestro Boletín Oficial de RCS, para hacer publicidad a los disidentes, para la creación de un nuevo radioclub. De haber permitido por su pasividad, a los espasmos oratorios de doble sentido en la 147.63/03 sin parar en las consecuencias que puede acarrear estos incidentes, y que por lo tanto, iban a pedir en la próxima junta, su renuncia.


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